Neurosis digital o autismo positivista

domingo, 30 de noviembre de 2008

Un domingo con la familia literaria



(las fotos son sólo para dar una idea ilustrativa del producto).

Lunes 1º de diciembre, 2:46

querido diario:

llegó diciembre. no veo la hora de salir de la ciudad. falta poco. hoy fue un buen día. salí del ostracismo dominguense gracias a un amigo blogger/jóven escritor rafaelino, gogui. me preguntaron si ponía la casa para un asado-homenaje a gogui. pues claro, coño.

(nota mental: chequeando con el spybot-search & destroy movimientos internos en el equipo: la barra espaciadora retiró hace dos horas de la biblioteca del rígido algunos volúmenes de derecho legal y eutanasia).

En un momento, mientras jugaba al ping pong con un compañero, escuché a Gogui defender con idealismo y pasión al radicalismo. esto es como ser judíos en israel e invitar a un árabe a una reunión. sin embargo, todo funcionó muy bien. internet, la literatura, los blogs, el fútbol y un progresismo difuso generan una necesaria y contundente afinidad.

en un momento de sadismo, le comenté a mi compañero de equipo que algunos jugábamos al ping-pong; otros, a reventar la piñata.

Perdimos contra la diestra rapidez de Funes y los golpes contundentes de Terranova. Como con la escritura, los de enfrente poniéndole el cuerpo y una alta intensidad a cada golpe. Seguramente mi compañero tampoco juegue mal, pero debe haber perjudicado su performance deportiva los incisivos latigazos que le aplicaba después de cada pelota errada. Como decía mi ex psicólogo y Demián Bucay, un ex compañero de taller literario: resaltar siempre los errores y nunca las virtudes de tu pareja no es la mejor estrategia para generar resultados positivos.

Mauro siguió contando sus festejadas anécdotas (apócrifas o reales, siempre geniales). Shalom aportó tomates en conserva y la magia dialogística a la que nos tiene acostumbrados, Volquer volvió a arremeter con su vibrante lucidez y Robles aportó su acostumbrada gracia (bueno, no lo conocía, pero me cayó bien). Los elogios son como las guerras religiosas-geo estratégicas: una espiral ascendente de la que es difícil salir.

Tal vez debido a que lo que nos reune sea internet y el agnosticismo, en un momento, angustiados por la baja seguridad ontológica, llamamos a Zunini, un referente de los roll blogs literarios. Fue lo más parecido que viví a festejar un rito pagano.

Hice, una vez más, la salsa de ajo que me enseñó Levin. Funes mostró el nuevo libro de la Funesiana y el primer libro de Pandolfelli, que se presenta el martes, y Gogui los primeros libros que hizo una nueva editorial rafaelina independiente (o la primera, desde mi sensibilidad unitaria no puedo imaginar muchísimas más), después de que Funes en una visita les enseñó a encuadernar.

Vecino relató su pasado adolescente en el anarquismo. Yo, algo entusiasmado con el fernet, recordé mi pasado en Malón y el pasado en Amnesty de mi compañero de equipo de ping pong. La literatura unifica distintas ideologías adolescentes. O: el peronismo unifica distintas ideologías adolescentes de izquierda: izquierda comunista-hippie; izquierda anarquista-punk; centro-izquierda verde. En fin, una vez un amigo escribió un post después de un asado pero no lo posteó, lo dejó en borrador. quizás deba hacer lo mismo. pero aprovechemos la juventud para elevar el riesgo. ¿qué? ¿vas a hacer bungee jumping o a militar en quebracho? no, voy a postear un post, soy blogger, la revolución es de los setenta y el bungee de los noventa, modas pasajeras que envejecieron mal, ahora lo que pega si sos jóven de sectores medios es el blog y si sos de sectores populares, el paco.

contras de organizar un asado con jóvenes escritores: trabajar tres horas de bachero ad honorem.

pros: tres cervezas congeladas en la heladera, una tira de chinchulines trenzados para el desayuno y esa sensación corporal de endorfinas cortando los puentes de la neurosis después de haber pasado un feriado encantador.

2 comentarios:

Eric dijo...

Muy precisa la crónica, Linne. Y me sumo a la espiral ascendente de los elogios: usted también me cayó muy bien.

Rufián Melancólico dijo...

Admirable capacidad narrativa después de semejante evento.
A mí, a diferencia de tu shock de enforfinas, la grasa me tapó la sinopsis.