Neurosis digital o autismo positivista

lunes, 22 de junio de 2009

Postal de mis estresantes vacations en Irán


En Bolivia tuve la suerte de compartir algunos momentos con un pibe porteño que era igual que yo. Era una sensación incómoda: mismos anteojos, pelo, nariz, estatura y mirada huidiza. La única diferencia entre él y yo era que él tenía novia, plata, fluidez y estaba bien vestido. Sin embargo, la versión mejorada de mí tampoco me gustaba. Tal vez porque permanecía en él esa sensación de incomodidad, de que los dos -más que nada yo, pero también él- podríamos haber sido algo más. Su novia, por ejemplo, si bien era linda y agradable, exudaba bondad y corrección. Todo lo contrario a la novia de un morocho del conurbano que era músico y carpintero. Su novia, si bien mantenía algún componente de aburrimiento, tenía una dosis de desenfado, irreverencia y sexualidad que la volvía mucho más interesante. Habilmente, la chica de nuestros sueños proyectaba su aburrimiento sobre su novio, y sobre la pasividad con que nosotros lo escuchábamos. Una voz similar a la del locutor de las publicidades del partido de derecha me explica en un susurro: es la suma de esas sutiles experiencias lo que te va convirtiendo en un tipo resentido.

2 comentarios:

Lady Edwards dijo...

¿Era realmente una versión mejorada? ¿Seguro? ¿Seguro seguro?.

Excelente lo del Radar. Lo vi el domingo y dije "puta! mirá quién escriba acá!".

lenguaviperina dijo...

Gracias, L.
un abrazo