Neurosis digital o autismo positivista

viernes, 26 de diciembre de 2008

Viaje y vuelve



Llegó el día. Algunos pasan la barrera de la luz -o la barrera baja, o el semáforo rojo, o la barrera etílica, o cosas más positivas- y yo paso la barrera de los quince días de vacaciones. Del viaje burgués al viaje hippie-burgués. Juguemos a que somos lo más autóctonos que podamos. Esa camperita palermitana mejor no la llevo, ¿no? Me robarán? Me tratarán bien? Las chicas me querrán? Y los indios? Y mis compañeros circunstanciales de viaje? Y los vendedores? Sabré regatear? Podré no ser estafado en cosas importantes? Seré ahorrativo y bueno? Aguantaré el transporte boliviano? Podré armar la mochila de modo más decente, y no como si me hubiese quedado en los ocho años de edad al menos a nivel orden y estrategia mochilística?

Lo importante, por lo pronto, es alejarse de la ciudad, de internet (mi primer año de banda ancha me dejó los cables pelados), alejarse por sobre todas las cosas del querido núcleo familiar (lo primero es la familia, en cuestiones relativas a la felicidad o infelicidad) y nunca pero nunca mirar atrás.

Mandaré mails? Moriré de sobredosis? Encontraré a un chamán? Y a la maga?

En navidad, un borracho durísimo llamado Patán (performer y artista visual), amigo de un Pómez (escultor, y tal vez dealer como el otro), me dice:

- ¿Sos ignorante, no conocés a Castaneda?

Lo malo de la gente que por dedicarse a 'la cosa artística' se cree demasiado superior al resto -y lo malo de la gente que toma merca en general- es que se vuelven reactivos, en la piel se les genera una reacción química que aleja a mucha gente. No sé, será como el yuppie pobre, que apostó todo a tener mucho dinero y fracasó estrepitosamente. Hay que diversificar, como dice Mauricio. Sino, de pronto te despertás y lo único que tenés son tres pastillas para venderles a adolescentes y una y media para tomar vos. Y en el barrio todos te dicen Patán.

En fin, amiguitos lumpen de los amiguitos de mamá. Impresentables, pero bueno, quién no haya tenido -o vaya a tener- un período levemente trash o bohemio que arroje la primera jeringa.

Huye mientras puedas.

Acá en la casa, felicidad. Mujeres maduras -autonombradas 'chicas'- se reúnen alrededor de mi madre para festejar algo (¿mi partida?).

Bueno, por un día, en la casa somos todos felices, y por las mismas razones.

Salú, buen año!

4 comentarios:

Volquer dijo...

Excelente post jota.
Buen viaje, te extrañaremos.

Carostranenie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
BELÉN dijo...

ojo que despues del viaje burgues-bohemio al viaje hippie chic hay un solo paso.

Sonia dijo...

En forma de proclama:

¡Aléjate de la gente reactiva!
¡Envía mails sobre tu paradero!
¡Si tenés problemas, llamá!
Un beso grande, y re buen comienzo de año, eso sí que ya está.