Neurosis digital o autismo positivista

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Amabilidad



La primera en aceptarme fue Tatiana. Yo estaba en la pileta del hotel del viaje de egresados a Córdoba de la escuela primaria. Una emisaria suya vino y dijo que sí, que Tatiana quería salir conmigo. Me alegré y seguí jugando con mis amigos. Al rato volvió a acercarse al borde de la pileta y me dijo que Tatú -como le decían sus amigas- ya no quería salir conmigo. Me entristecí, y seguí jugando con mis amigos. La última que me dejó dijo que dudaba de mi orientación sexual. Me deprimí, y fui a emborracharme con mis amigos. La primera (paga) dijo: dejá, yo te ayudo, pero en la tele (que no podía apagarse) daban un documental sobre el je-jen y no pude concentrarme. La primer mujer, la del debut, dijo: no importa, tenemos toda la noche. Teníamos diecisiete años y a la mañana siguiente, después de un café con tostadas, ella se puso a tocar el piano y yo a leer el diario. Parecíamos adultos. Después me fui de viaje de egresados, al volver la llamé demasiado tarde y ella, enojada, dijo yo te llamo. Mi primera novia, la primera vez, dijo: con los besos y las manos eras tan bueno que creí que en esto también ibas a serlo.
Me puse a la defensiva y nos peleamos. Mi madre (psicóloga guestáltica) dice que soy demasiado egocéntrico y así ninguna chica va a quererme. Es probable que tenga razón, y que exagere (suele pasar con las madres). Mi hermana (psicóloga lacaniana) dice que todo se arreglaría con una buena terapia -no cualquiera sino psicoanálisis- y a veces coincide con mi madre. Mi padre dice que debería aprender a ser más diplomático. Mi ex psicólogo decía que use más el cuerpo, que es fácil manipular con las palabras pero que los cuerpos no mienten. A la última chica con la que salí, la primer noche, le propuse que nos diésemos un beso y dijo que no daba besos en las primeras citas, que no podía tener relaciones ocasionales y propuso, en cambio, un abrazo. No quiero un beso, quiero un abrazo, así dijo. Después de fumar un cigarrillo y dejar a un lado mi orgullo herido, acepté el abrazo. Pero tampoco funcionó: muy complicado. A algunas les he dicho que quería estar solo o que estaba de duelo (quizás procesando todo lo que me habían dicho las anteriores). Debe haber un punto en que los susurros, los gritos, los tartamudeos, los ruegos y los traumas se convierten en zumbidos. Mi ex decía que estaba todo bien salvo por los mosquitos, que siempre la picaban a ella y por eso yo la llamaba Costa mosquito. Ella decía que a mí nunca me picaban por todas las porquerías que como. En ese caso no funcionó porque yo estaba demasiado concentrado en mí para ser atento. Herir y ser herido: adictivos juegos de la neurosis que en un punto cansan. Quizás, como decía mi ex psicólogo, todo se reduzca a eso: atracción y respeto mutuo (que implica amabilidad). A fin de cuentas, lo único que sé ahora es que cada cierta cantidad de tiempo en una relación quiero -necesito- escuchar palabras amables. Y que para recibir eso, lo principal, como diría mamá, es ser amable.



(Publicado en Perfil este domingo 16-9; gracias Terra -ex Perfil-, Budassi y Tomas).

11 comentarios:

Lunita dijo...

si.
no siempre.
pero también al revés. Sino, ni ganas...

marina k dijo...

justo un domingo que no me compro perfil y ahí te aparecés, te das cuenta...!
mme gustó el relato, as usual.

lahe dijo...

muy linne, aunque con menos anécdota y un poco más didáctico.

re da ser amable con la gente que lo vale. como dice lunita: no siempre. a veces ser desagradable va muy bien conmigo, aunque lo disimule bien.

te veo el viernes en status?

lenguaviperina dijo...

cierto, cierto.
gracias por la participation, people.
claro, status, el viernes, gran lugar, gran show, gran comida, gran precio cervecero.

Sonia dijo...

de nada linne, como siempre, un placer.
saludos

Pablo Giordano dijo...

Compliacciones amorosas y sicólogos. Acaso de otra cosa está hecha la realidad?

Marineta dijo...

como si feuras alguien a quien conozco busque el perfil abajo de la mesa de la cocina (lugar donde deposito los diarios a la noche) y busque el suplemento de cultura y lo guarde en donde guardo recortes de cosas al mismo timepo que le decia a una amiga, mira este pibe es el del blog blabla...

Anónimo dijo...

cuando el cansancio de los temerosos o de los que padecen tales neuras llega, todo parece resolverse con amabilidad. creo que es una buena opción.
aunque la diplomacia te vendría muy bien linne.

marina k dijo...

linee querido no posteás más? no leés más? dale que es divertido.

lenguaviperina dijo...

gracias, gente, hasta los queridos y siniestros anónimos que uno extraña tanto (a veces)

Anónimo dijo...

la crueldad del amor
es infinita
que ni la amabilidad basta
cuando te das cuenta
(informacion en la red)
de que otra vez no vas a ser esa(e) chica(o), que ese corazoncito ya esta ocuapado y solo te queda el papel de una (muy) amable aventura y como mucho una amistad

(meses despues, hoy necesitaba escribirlo, ademas me gusta mucho este blog)