Neurosis digital o autismo positivista
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lunes, 26 de marzo de 2012

Tabaco: no bajar la guardia


Desde hace unos años nos juntamos a jugar al fútbol con amigos. Todos de alguna manera estamos vinculados a la escritura. Después de un tiempo de duelos como fumadores vs. no-fumadores, se impuso el de sociólogos vs. lic. en Letras. Pero el tabaco siempre se mantiene presente. En los últimos meses, en reuniones sociales-etílicas, volví a fumar algunos cigarrillos (acciones clandestinas cuando el superyó está distraído).

Pero no hay que bajar la guardia. Por eso, y para calentar el partido, escribimos estos mails, para recordarnos a todos nuestros superyós que, dentro de las posibilidades de una vida urbana de clase media, hay mejores modos de elegir vivir y morir.

De: Yo
A: mailing fútbol
Hora: 1 hora y veinte minutos antes de empezar el partido.

Convengamos que la defensa del tabaco en una discusion deportiva es un poco rara. Entiendo que estudien muchos movimientos poéticos y cosas de esa índole, pero el tabaco hace mal, afecta el rendimiento fisico y la tierra no es plana, son un par de hechos que no se discuten más salvo en algunas instituciones psiquiátricas.

Igual yo tengo una década de tabaco y una dieta desprolija, sino correría como la liebre Alí o el gacela Fontela.

Pero muchachos, no nos engañemos, tomar 4 miligramos de antidepresivos diarios (alquitrán, nicotina, zoloft, cocaína, cafeína, etcétera) afecta el rendimiento de una persona, de un perro, un sociólogo y hasta de un estudiante de Humanidades con mucho talento futbolístico.

viernes, 3 de febrero de 2012

Smells like thirties

Nos descuidamos, bajamos la guardia, subestimamos al enemigo y entonces nos encontramos despues de 24 meses de abstinencia pensando recurrentemente en el tabaco cuando alguien fuma cerca nuestro. Pero en una fiesta de un amigo conversamos con un pibe que despues de cuatro anios sin fumar volvio porque convive con novia fumadora. Le dije que el tabaco no es negociable, que le diga a su novia que no fume enfrente suyo. En fin, por otro lado, bajamos la guardia nutricional durante la temporada invierno asi que ahora nos encontramos otra vez en la batalla de la vida sana. Mucha ensalada, actividad fisica varias veces por semana y tratar de revertir la tendencia negativa. Arranco curso de teatro y cuando hay que elegir una palabra para decir junto al nombre propio digo cuerpo. Si, everybody, llegaron los treintas. Con tus amigos dejas de hablar de minitas y empezas a hablar de plantas, calorias, hijos, futbol as usual y convivencias.

domingo, 24 de julio de 2011

La onda no es el olor a cigarrillo

Vuelvo a casa de cumpleaños de amigo. Otra vez toda la ropa con olor a cigarrillo. Algunos familiares y amigos dejan y otros vuelven al tabaco. Pasa con la cocaína, el stress y las grasas, pasa con el tabaco. Todas drogas duras. Las preocupaciones cotidianas acercan el fantasma del tabaco. La angustia necesita bastones. Pero hay que establecer prioridades. Tu salud y calidad de vida, o dejarte dominar por una droga dura y miserable que todavía sigue siendo legal en ciertas fiestas de la Ciudad.

miércoles, 27 de abril de 2011

Tabaco, twitter y abstinencia



Hace unos días fuimos a The Oldest. Lindo bar, cerveza tirada. Pero en un momento mi novia fue al baño y me quedé solo, en esa gran pecera que es la parte de fumadores (que es casi todo el bar fuera de la barra y la entrada) y me sentí un poco estafado en esa salón londinense donde en todas las mesas se agitaban las manos para encender o apagar cigarrillos. Pitada, cerveza, pitada, aburrimiento o abstinencia o no sé qué pero no me gusta. Cerveza, pitada, cerveza, pitada. Maní. Comment. Pitada. Chequeo de celular. Cerveza. Pitada. Etcétera. La cuenta. Una espiral maníaca bastante insana para el humano y en especial para los no fumadores (en general adictos a otras cosas pero no a la cocaína, al alcohol y al tabaco, los tres venenos blancos; pero no nos olvidemos de los tres venenos blancos según los nutricionistas: el azúcar, la sal y la harina).

Cada tanto le agarra alguna pequeña crisis al ex fumador y siente por unos minutos unas irrefrenables ganas de fumar, pero por suerte se mantiene estoico, como máximo sublima su momento de debilidad con un big mac o alfajor y todo pasa. Pero ahora la abstinencia también es de redes sociales. Primero fue Facebook, después el tabaco y ahora twitter. Dejar el tabaco o FB o twitter es como que se muera tu perro o cortar con tu novia o que un amigo al que tenías gratis en el celular se vaya a vivir a otro continente. Pensás que es un buen momento para sacar a pasear a tu perro, o para salir con tu novia, o para conversar con tu amigo, recordás que esa acción es imposible y sentís un momento de tristeza. Pero después recordás por qué cortaron con tu novia o con FB o con twitter y te sentís mejor. No nos unía el amor o la amistad sino el miedo a la soledad y al silencio. Hace unos días recordaba cuando pasaba varios días por semana frente a la computadora, desde que me levantaba hasta que me acostaba (con algunas paradas técnicas en el baño y en la cocina).

Ahora la vida sigue estando llena de problemas y preocupaciones pero ya no creemos que no podremos soportarlo sin un encendedor y esos cilindros blancos y marrones con veneno para ratas. Ahora es todo igual pero con algunos problemas -molestias, gastos y dolores- menos. Y no toser, qué lindo. Ya no robamos secas en fiestas o en reuniones con fumadores ni fumamos a escondidas de nuestras parejas ni somos evangelistas anti tabaco. Cada tanto nos atragantamos con algo (a veces puede ser un hueso de pollo o un pedazo demasiado grande de tomate pero en general es saliva)y recuerdo esa larga década infame de tabaco, mocos y tos (¿querés agrandar tu combo por cinco cigarrillos por día a migraña, tumor y asma?). Adivinen cuál es la población etárea donde el consumo de redes sociales y tabaco es más alto. La adolescencia -esa época donde podías fumar y chatear todo el día porque igual ibas a vivir para siempre- para algunos se extiende y para otros parece terminar (la paternidad, los trabajos de oficina, las expensas, las hipotecas, la muerte de tu mascota, quién sabe). O tal vez ese túnel que hay entre la adolescencia y la adultez ahora nos dé menos miedo. Ahora vamos a preparar café y olvidar las hiteras redes sociales. Porque esas cosas que parecían tan necesarias para acompañar un café (un cigarrillo, un twit, chequear mi perfil de Face, cuatro cucharadas de azúcar) por suerte ya no lo son. Tal vez tenga que ver con el delay de la adultez en los jóvenes de sectores medios y altos. Dame un refill de drogas y banda ancha hasta los treinta. O hasta los treinta y cinco. O hasta los cuarenta. En el colegio secundario o en el CBC debería haber una materia que se llame Management del tiempo y el deseo. Nos hubiese venido bien a varios. Algunas leyes públicas y personales se procesan con delay pero llegan.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Aquiles también le está ganando la batalla al tabaco



'Dejar de fumar tabaco tiene demasiada mala prensa. La cuadrícula temporal de la nicotina se desvanece en el acto. Desde la primera hora estás frente a un nuevo uso de vos mismo y tenés, en el caso de consumir más de un atado diario, el quíntuple de energía. Cada minuto que pasa, la voluntad y el ser se felicitan, la piel se suaviza y una saliva prístina pareciera empezar a baldear la casa después de muchos años de abandono.'



Llega el verano y la amenaza siempre late. Ante el menor signo de angustia o crisis, unas células adictas en el cuerpo susurran: tabaco... pucho... pucho. Pero nos mantenemos firmes, queremos poder salir a correr, poder correr un pique en la canchita dentro de unos años, poder disfrutar de una ensalada o pastas o carne al horno como Dios manda (con un olfato decente), no agitarnos por cualquier cosa, no estar pendientes todo el tiempo de dónde está la cajita, el fuego, a qué hora cierra el kiosco, cuánto aumentó, qué marca uso, cuántos fumé, cuánta tos y moco tengo, podré correr junto al equipo, podré tener una performance digna, qué pasa si no se puede fumar, y si me enfermo. Keep it simple. Sacate un problema de encima. Ahorrá vida, $ y empezá a disfrutar de otras cosas.

jueves, 16 de septiembre de 2010

En defensa del derecho a no-fumar



Cerca del año sin fumar ya no parecen quedar las ganas de consumir las sustancias en sí. La sangre latiendo como vampiresca porque en el aire hay aroma a nicotina. No, nada de eso. Nada más cierta nostalgia en forma de deja vu por la frescura afectada de ciertos fumadores, esos de exhalación relajada que podrían hacer círculos de humo en el aire. Pero hay otros modos más sanos de lidiar con la angustia oral. Sonará algo new age pero la canastita con mandarinas y manzanas es una opción realmente refrescante sin ninguna contraindicación. El mate sigue siendo un compañero de fierro. Y los problemas de siempre, pero un problema menos. No hay que limpiar cenizas por toda la casa, ni ceniceros sucios y asquerosos, ni estar pendiente de cuántos cigarrillos quedan, o cuántos fumé, o fumaré, o si me dejarán fumar allá adónde voy. Mis amigos tabaquistas se enojan porque no los dejo fumar en el living. Compartimos la adicción por años y ahora se quejan de eso, de este repentino cambio, esta supuesta traición. A veces dicen que están acostumbrados porque sus parejas les hacen lo mismo, los obligan a irse afuera para fumar. El fumador muchas veces no tiene conciencia de lo molesto que es el humo -y lo tóxico- para alguien que no es adicto, que no gusta de esas sustancias cancerígenas, ni de ese particular olor a humo pútrido, a cuerpos en descomposición, a cáncer trabajando. Pero cada uno es libre, claro. Siempre que no me fumes en mis narinas. Pensemos que fuese otra droga: marihuana, cocaína. O esos cigarrillos forbidden que se fumaban tanto el otro día en el Luna Park (en el recital de Las Pelotas, o abuelito Daffunchio & friends). El mítico nevadito. Lo que en Montevideo dirían medio y medio. Con mis amigos tabaco-adictos llegamos al acuerdo de que podían fumar uno (o dos). Pero imaginemos que alguien llega a la casa de un fumador de nicotina y alquitrán (un señor que sostiene dos ilusiones: legalidad y longevidad) y este invitado empieza a fumar nevaditos uno atrás de otro. El tipo tiene cara de Silva y es hincha de Velez, plateísta, ex delantero, te mira con cara de que tenés alma de policía botón y fuma sin parar. Bueno, sería parecido. La legalidad es una cuestión de quien maneja la producción y distribución. Y quien consume: o sea, qué sustancias consume el dueño de casa.

Recuerdo a una locataria -suegra de un gran joven escritor- que nos alquiló una maravillosa casa en el conurbano. La dueña tenía EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), un reconocimiento vitalicio que te da el club del buen tabaco después de pagar la cuota por varias décadas, y se quejaba de que una vez, en pleno invierno, había ido a una cena y la dueña de casa la había hecho fumar en el balcón. Nunca se lo había perdonado.

Del mismo modo que la adicción a la cocaína suele esconder un profundo alcoholismo, la adicción al tabaco suele esconder una depresión. Algunos la llevan mejor que otros. Otros tienen otras adicciones, otros síntomas. Quien esté libre de adicciones, que arroje el primer comment. Pero reconozcamos que hay adicciones más invasivas que otras: la cocaína, por ejemplo, te vuelve agresivo y miserable, te hace chuparte los mocos mezclados con sangre y coca, te da insomnio y te vuelve sólo sensible a las radiaciones merqueras. Pero si el resto del living no consume, te vas al baño, calladito, a mojar tus aletas en el maravilloso polvo de la antidepresión. Y todo lo que sube, baja, y bajar es lo peor, como escriben en Página. Pero el tabaco es una serie de cilindros con un humo nauseabundo que encendés y fumás a repetición, con el divertimento narcisista, infantiloide y sádico de tirar el humo hacia los más no-fumadores. A cada uno el marketing le pega por distintos lados. Y en distintos momentos. Yo fui el muchacho sádico que te tiraba humo si criticabas y escupía a los no fumadores. Ahora que me dedico a la jardinería, soy el chico budista y algo afeminado que te pide que recojas los filtros que tiraste en el balcón. Pero vos por suerte seguís siendo un chico viril de calendario, fanático de las Harley, los Camel, las películas de acción, el hardcore más cruel, el humor de machos, y tu delicioso cinismo de banda ancha. Y vas a vivir por siempre porque sos una mezcla de Jason Statham con Peter Pan. Bueno, si sos indestructible no te hará nada pasar unos minutos en el balcón. Cierro porque hace frío. Ah, y no hay wi fi. Que te vaya bien.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Seguimos con el amarillismo anti-T (desde el limbo nos manda su adhesión un fumador arrepentido: fuerza, Cacho!)


Tiempo de lectura: 2 cigarrillos.

Calificación del arrepentido y undercover 'Cacho': 4 Sandritos y medio.


La ciudad impone ritmos maníacos. La ambición es humo, ansiolíticos y polvo blanco. Las ganas de fumar acechan en todas partes. Cuentas que hay que pagar, finales que hay que aprobar, discusiones políticas con amigos de la primaria que terminan con ganas de quemar Facebook,


el alcohol, los familiares, las mujeres, la prensa, Internet, los mails que son como el mundo o Hollywood (casi nunca te dan lo que querés en el momento en que lo deseás o necesitás), las encuestas, las noticias diarias sobre los 'éxitos' de la policía anti-narcóticos en el noroeste del país, el sufrimiento de mis amigos rastamanes, River y su eterna depresión abulíca (viendo jugar a River comprendo que el hundimiento del Titanic no fue por un iceberg 'real' sino por una masa amorfa de ansiolíticos que yacía en los estómagos de todos los pasajeros del plantel millonario), la apasionante lucha por el descenso entre Gimnasia, Racing, Central, Chaca y la clase media bohemia-humanista.


En fin, diversos factores atentan contra nuestros estabilizados niveles de ansiedad, angustia y stress pero resistimos aferrados a las mentitas, los licuados, la catarsis evangelista anti tabaco cuando estamos alcoholizados en terrazas o jardines donde el tiempo se detiene y los encendedores se accionan maníacos incandescentes brillosos perfectos, pero recurrimos a todos porque escribimos de este lado, nos aferramos con desesperación al exceso de ingestión de grasas y azúcares y a cualquier pileta o Lic. en psicología a quien podamos aferrarnos por un rato.


Como diría el mainstream rastafari Fidel, hay gente que se gasta dos dólares por día metiéndose sustancias cancerígenas, tratando de distraer el management sobre sus niveles de ansiedad y angustia llenando sus venas de humo, alquitrán y nicotina, y hay gente que no. Yo no. Una década fue suficiente. Por supuesto escribo esto para reafirmarme, como el cura que todos los días reafirma su elección monogámica con Dios para alejarse de la tentación exogámica que en muchos casos deviene en pedofilia. Por favor Dios alejame del tabaco y de los menores de 18.


Alejame de la prostitución, de la cocaína, del marketing, de la televisión, de Twitter y Lucky Strike.

Alejame de El Familiar que acecha en los túneles del inconciente, de los parientes, amigos de derecha y ex's que acechan detrás de las paredes de Facebook. Alejame del descenso. De los siniestros exhibidores de tabaco que acechan en los kioscos con luces de neón. De las películas que ganaron un Oscar. De los libros de maní que se promocionan en las reseñas de los suplementos culturales. De los rentistas poetas audiovisuales que se creen elegidos por el Dios Artie para desarrollar su impoluta obra de gracia artística en los campos de algodón palermitanos. De la adictiva comodidad de la pantallas azules.

Alejame del gastado olor del tabaco. De las imagenes de duros cowboys arriando toros entre el estilizado y sexy humo que deviene en problemas renales y suaves rubias haciendo snowboard con un cigarrillo entre los labios y un sugestivo escote en V que deviene en cáncer de mama.


Recordemos a Lynch. Pensemos en un comercial lynchesco contra el tabaco. La seductora y viril juventud, los momentos de alegría, placer y decisionismo. Todos junto a la cajita del fálico placer oral. Típicos sonidos lynch de cuerdas hechos por Angelo Badalamenti remiten a pesadillismo soft. Lento fade out de imagen y estridentes cuerdas.

El mismo cowboy mujeriego que seducía a todos con su guitarra (donde siempre colgaba un atado de Lucky) ahora yace convaleciente en la cama de una clínica privada. Pero no ha perdido la magia. Una pareja amiga viene a visitarlo. Miradas incómodas en el ascensor. Cartelito de prohibido fumar. Los dos llevan parches en los brazos.


Llegan frente a Joe Camel y le regalan un chocolate que el cowboy deja en la mesa de luz mientras pregunta por cigarrillos (guiña un ojo a lo Cacho Castaña y hace el gesto del pucho). Como Laiseca en El Artista pero ya sin voz: pucho, pucho. Ellos niegan con la cabeza. El cowboy se descubre incómodo incomodando y para salir del momento culpógeno ensaya una melodía alegre con el tubito con el que respira desde su cuello a partir de su traqueotomía (hay cánceres peores y somos inquebrantables). La traqueo-music empieza a sonar estridente y algo siniestra. Fade out de la traqueo-music que es reemplazada por el sonido de la máquina del enfermo en coma. Sonido continuo.


Fundido a negro. La pareja de los parches vestida de negro en el cementerio con los ojos rojos. Cielo gris y húmedo. Plano detalle de la lápida.

Carl Marlboro. 1960-2010. ¿Tenés fuego?


Pero basta de ensoñaciones autistas que el loco Lynch sólo filma publicidades de cigarrillos y sigue fumando (ya no quedan ídolos).
Pero Lynch, como todos, pagará sus deudas ante el señor.
A cuántas personas te cogiste para estar dónde estás.
Cuántos cigarrillos fumaste. Cuántos convidaste.
A cuántos curas pedófilos y nazis cobijaste y a qué gobiernos te opusiste.
De qué lado jugabas. Y no me digas otra vez que no sabías.
Eras el que le convidaba un cigarrillo al pibe virgen de tabaco y el que se acercaba a felicitar a la unión democrática de la oposición o no.

A quiénes ayudaste. A quiénes hiciste fumar. A quiénes ayudaste a dejar (creo que voy 2-2, me gané un digno purgatorio: como abogados defensores para pelear contra el estudio de abogados de Philip Morris quiero a Allen Carr y al Padre Farinello).

Todos tenemos nuestras mañanas judeo-católicas. Supongo que peor sería tener mañanas árabe-musulmanas.


Hoy me desperté con una certeza AK-70 en forma de torres gemelas. Dios me dijo que quienes inventaron el tabaco y las películas dramáticas de venganza que son festejadas en fiestas californianas debían morir.

Parisinos. Gitanos. Camello. Particulares. Virginia adelgaza. Parlamento. Próximo. Golpe de suerte. Los nombres de marcas de cigarrillos al traducirse parecen perder parte de su aura erótica. Dame unos Virginia adelgaza. Sí, los light mentolados. ¿Aumentaron? Bueno... este país...


La vida pasa mientras nos peleamos por las miserias diarias y nos dan ganas de fumarnos lo que haya cerca. Hay fumadores que nacen y fumadores que mueren.
La vida puede ser un instructivo paseo libre de humo o una idiotizante carrera contra la nada (aferrado a un chupete inflamable que reemplazás cada cinco minutos). Y, por supuesto, algunas noticias nos reafirman en el camino del Señor (Bob).


Aún no es tarde (y no hay por qué seguir en todo al maestro Roberto Sánchez).

Take your choice, Cacho.


Internaron nuevamente a Cacho Castaña
Esto podría pasarte a vos, a mí: take your choice, buddy boy

Sintió un dolor en el pecho y fue trasladado con urgencia al Instituto Cardiovascular de Buenos Aires para realizarle diversos estudios por sus problemas cardíacos y su adicción al cigarrillo.

El cantautor Humberto Castagna, más conocido como Cacho Castaña, fue internado de urgencia anoche en una clínica del barrio porteño de Belgrano, en la que comenzó un "chequeo cardiovascular" relacionado con su adicción al cigarrillo, informó a DyN su médico personal Alfredo Cahe. Según trascendió, el autor de Café la Humedad ingresó en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), situado en la calle Blanco Encalada 1543, luego de haber sentido un fuerte dolor en el pecho.

"El problema de él es el tabaquismo", resaltó el profesional al referirse a la enfermedad producto de la cual falleció el cantautor Roberto Sánchez, más conocido como Sandro, el 4 de enero último.

Cahe trató de quitarle trascendencia al problema de salud de Castaña, sosteniendo que su internación "estaba prevista, ya que tenía este lapso libre entre sus presentaciones". El último 6 de noviembre, el cantautor había sido internado en el Sanatorio Los Arcos para un chequeo médico debido a cálculos renales. Además, el 15 de abril anterior, también fue internado en el mencionado sanatorio, luego de que sufrió un cuadro de descompensación general.

Cacho Castaña había sido asistido en septiembre de 2008 en el mismo centro de salud, por bronquitis aguda. En 2005, el cantante popular fue intervenido quirúrgicamente por un equipo de cardiólogos que le colocaron tres stents.

Fuente: DYN

martes, 23 de febrero de 2010

El tabaco y la sabiduría de mi amigo Matías C


Está peleando con las fuerzas oscuras pero tiene muchísima luz. Su lucidez resolvió muchas cosas (muchísimas más que nosotros). Esperemos que también tenga éxito aquí. Es su -y nuestra-pelea. Cada uno tiene las suyas, Siempre pequeñas, cotidianas.
Más allá o acá de tu huracán (el chofer del bondi escuchaba a Los Redondos, dormí poco, estoy terminando la facultad, todos somos adictos a las excusas). Estuve mirando Lost y me está limando el cerebelo (otro pro de Lost: nadie fuma!).


Esperamos que la lucha de nuestro amigo -y la nuestra- sea exitosa. Al menos en esto. Dejar el tabaco. Es bueno pelear una batalla posible en el año. Le vamos a ganar al tabaco. Y a fin de año nos emborrachamos y brindamos por eso. El resto, bueno, ya sabemos, es una lucha. O la elección de por qué se lucha y por qué no. Medir las fuerzas y tomar decisiones. Decidir que el encendedor es mejor usarlo para otras cosas. Al final del día (y al principio), cada uno tiene un cuerpo, un enfermero, un personal trainer, un enfermo que va para allá o va para acá, le guiña el ojito a la guadaña y se hace el canchero con el zippo o pone un disco de Marley y cambia de referentes.



Nos enorgullece entonces, y es un enorme privilegio, compartir esta dulce pelea con él (y con ellos, y ellas). Y por supuesto agradecemos mucho el aporte. En este lado de la isla van dos meses (los seis meses es el punto crítico, donde muchos ya hemos reincido pero esta vez ya no). Parafraseando al amigo Fontela, si el amor es una planta que se riega todos los días, los nuevos hábitos - los que llenan el agujero negro de la abstinencia- también. Ducha a ducha, fruta a fruta, post a post, mate a mate, pulmón a pulmón, endorfina a endorfina, mentita a mentita.
(La voz del cowboy de Lucky Strike me dice con voz ajada, en el hombro derecho: ¿me querés decir pibe en qué momento de la película te volviste tan pero tan pelotudo? ¿Fruta a fruta?

Suerte que el mini tetra brik de Ades naranja con alitas que tengo en el hombro izquierdo me dice: dejalo hablar, dejalo que es como las ganas de fumar, como el vecino aburrido y resentido, como la figura de autoridad sádica y castradora, como las ganas de prender la tele, de insultar a alguien, de dormir doce horas seguidas, de chequear mails por centésima vez.
En el Powerpoint lo saco a Paulo Coelho y lo pongo a Riquelme, y le paso la antorcha evangelista -un porro gigante- a Sandro con su pucho electrónico, a Charly y al Indio arrepentidos:

respirá, respirás un par de veces y al minuto se fueron todos los dealers de nicotina y los piquetes de la neurosis, el cáncer del superyó y el rey de los lugares comunes, todos los cieguitos con corona bailando en ronda, los eunucos de las sinapsis malas, los príncipes del cinismo trash, todos con las ganas intactas de seguir de patrulla en tu cerebro. Respirás, pasa un minuto y se van. Bum. Ponés un disco de Regina Spektor, te hacés un trago con frutas o te comés una manzana o te clavás un strudel, o te clavás un tic tac porque el tiempo sigue corriendo hacia adelante pero mais lento, y los fantasmas de los cowboys texanos se hacen humo porque los receptores de nicotina se van cerrando como esas amapolas que se cierran en invierno, y adentro y afuera empiezan a despertar otras cosas que dormían hace tiempo.


Destino Tango dijo...

pensé que estaba haciendo méritos suficientes para dejar de fumar pero leyendo a viperina, veo que es un partido largo, de visitante, con una barrabrava enemiga que te tira seductoras botellas de whisky. primero me sorprendió tantos tips y tecnicismos, después el encantador grado de delirio que produce la ambstinencia..."los jugos te dan aspecto más caribeño", dejar la matrix del lado oscuro, la ducha diaria que favo orece la higiene. En fin, como humilde aporte creo que el cigarrillo nos vuelve menos osados. En vez de encarar a una mina, te prendés un pucho. No entendés algo y en vez de pensar desde otro lugar, buscar cierto pensamiento lateral, sublimás con tabaco. matias

21 de febrero de 2010 19:17

lunes, 28 de diciembre de 2009

20 nuevas razones para dejar de fumar (deconstructing tobacco II)


1. Si te regalan un jarrón o una vasija para tu cumpleaños, dejás de responder: 'gracias por el cenicero'.

2. Volvés a comer frutas de postre en vez de fumar un cigarrillo de cigarrillo (siempre que no haya un flan o helado o torta o algo pesadito antes del cigarrillo).

3. Te volvés un poco menos lobotomizado para elegir a tus partenaires sexuales: las personas que fuman dos atados por día ya no te parecen las más sexies del planeta sino simplemente víctimas neuróticas de una droga legal y mucho menos tabú que la cocaína pero con un grado similar de adicción.


4. Hay algo en la sistematización de nuevos hábitos y ritos que es interesante: desnaturalizás ciertos 'ritos de adicto' que hacías sin pensar, es decir encender un cigarrillo siempre que:

4.1 terminás de comer
4. 2 terminás de cojer
4. 3 bajás de un colectivo, tren o subte
4. 4 antes y después de un examen o cita
4.5 en una potencial cita te volvés un ser algo más 'sano': en vez de ser una máquina productora de humo de tabaco y neurosis, ahora sólo producís olor a mentitas y neurosis
4.6 al ingresar y salir de edificios estatales y privados, universidades, museos, restaurants, aeropuertos, iglesias, templos, salones, discotecas, hospitales, cementerios.

Y ahora tenés el desafío de pensar y encontrar nuevos hábitos con los que tapar esos 'baches de ansiedad o aburrimiento'.

5. No tenés más restos de tabaco sucio en el fondo de tus bolsillos, bolsos y/o carteras (gracias F).


6. Dejar de fumar puede ser una buena actividad para hacer en conjunto (y reforzar una relación). Por ejemplo, si ayudás a dejar de fumar a alguien, te va a recordar con agradecimiento de por vida.

7. Dejás de dividir a los bares entre lindos pero reaccionarios versus los progres antros donde se puede fumar sin parar. Además, dejás de sufrir cuando estás en remera y en invierno en un bar prohibicionista, en medio de una conversación agradable, y sin embargo, por alguna extraña razón, tenés unas genuinas y refreshing 'ganas de salir a fumar bajo la tormenta'.

8. Ahorrás dinero: en vez de gastar veinticinco centavos en cada cigarrillo, gastás menos de cinco centavos en cada mentita (aceptamos sponsors como Mentitas La Casa o Ambrosoli).

9. Algunos de tus amigos/as a los que lográs convencer, te agradecen de por vida (de algunos tal vez te alejes un poco pero bueno, es idealista-new age tener fluidas relaciones con todos, y tampoco sería muy sano).


10. Te permitís una licencia para disfrutar por unos meses más de la comida, para relajar en lo intelectual y laboral y disfrutar más de la actividad física y los licuados y los baños de inmersión.

O sea, te permitís aumentar unos kilos con menos culpa: en el proceso de desintoxicación podés subir algunos kilos, pero ya los perderás el próximo año, no se puede hacer todo al mismo tiempo (gracias A).

11. Dejás de reproducir el discurso del Imperio. Del mismo modo que los países centrales promueven el librecomercio y ciertas prácticas neo-liberales de apertura de fronteras con los menores obstáculos posibles mientras ellos practican un férreo proteccionismo económico-cultural, vía Hollywood y la TV y las publicidades de las tabacaleras mainstream promueven desde hace décadas el tabaco cuando ellos hace décadas que ya no lo consumen.

12. De todos modos, el vacío del tabaco hay que llenarlo con algo: mentitas, comida, mate, actividad física. Si uno hace media hora de actividad física es probable que se sienta mucho mejor, con menos ansiedad y mucho más liviano.


13. Nadie dice volverse un obsesivo vegetariano y anti-drogas (de hecho se alienta fumar más marihuana en el proceso de desintoxicación, pero salís de esa estética-ideología punk-adolescente de puedo comer, fumar y consumir lo que quiera cuando quiera porque hay que vivir el presente, lo contrario es ser careta y demasiado previsor.

14. No es muy estimulante hacer cosas por la salud de los próximos treinta años (tal vez el mundo como lo conocemos deje de existir y sólo seamos nodos digitales conectados unos a otros). El punto es que bajando al menos un 90% la ingestión de tabaco y aumentando la actividad física y la ingesta de frutas, te sentís mucho mejor durante toda esta semana.

15. Ves que la relación con tu cuerpo es como empezar a socializar con alguien: en general tratar bien al otro te hace sentir bien y hace que el otro te trate bien porque al sentirse menos agredido también se siente bien. O sea, dejás de agredir al cuerpo con tabaco (y/o 10 gramos de cocaína y/o 10kg. de carne x semana) y empezás a hacer un par de veces actividad física (abajo las toxinas) durante la semana y el cuerpo te lo agradece y empieza a tirarte buena onda (good vibes) en forma de endorfinas y un cuerpo más parecido al del canon californiano (que definitivamente es no-fumador de tabaco).


O sea, tenés las endorfinas, un mayor nivel de relajación muscular-mental (act. física) y además te fumás dos secas verdes cada un par de horas, y te volvés un rasta-man, chau adicción, alienación y depresión (sensaciones encadenadas que se arrastran unas a otras).

16. Tenés una nueva razón para fumar más marihuana y empezar tu propio auto-cultivo. Si sos más superyoico y la botánica y la ingeniería nunca fueron lo tuyo (como en mi caso), por un tiempo las mentitas, la actividad física y comer todas las frutas y verduras que encuentres a tu paso no está mal (además volvés a hacer licuados: otra práctica perdida entre la tribu de fumadores marrones).

17. En invierno te enfermás menos. Y en primavera tenés más chances de bajar los kilos de más ganados en el invierno (dada la recuperación de tu sistema respiratorio, podés correr más de 500 metros sin tener la sensación de inminente ataque cardíaco-tabacalero).


18. Es un logro más en tu vida, del que no te olvidás ni arrepentís nunca. Te sentís muchísimo mejor en las relaciones vos-vida, vos-cuerpo y vos-vos. Y, by the way, puede ser un lindo modo de empezar el año.

19. Además, es una opción progresista porque le ahorrás miles de pesos al Estado (Gracias F), a tu familia y a tu cuenta bancaria (además de ahorrar en tabaco y contaminar menos el espacio público y la naturaleza, es probable que pesques muchísimas menos enfermedades, lo que implica desde resfríos, gripes, halitosis, caries y arrugas hasta las que tienen un costo de reparación y mantenimiento bastante alto, por ejemplo esa que también es un signo del zodíaco o del horóscopo chino).

20. Dejás de ensuciar ropa, vasos, tazas y platos con ceniza y te ahorrás esa media hora por día que pasabas vaciando ceniceros.

Y, una vez más, y como dijo hace un rato mi amigo el peluquero y ex compañero de la escuela primaria (que dice que va a dejar el tabaco el 1º de enero del 2010): el sexo mejora muchísimo.


miércoles, 23 de diciembre de 2009

50 razones para dejar de fumar (deconstructing tobacco)



"Dejé de fumar y todavía tengo en mi mesita de luz el último paquete. Me quedan tres puchos. Podría haber dicho muchas veces los termino y dejo de fumar. Pero no. Porque sino el pucho me controla a mí. Yo decido dejar de fumar en cada momento en que mi cuerpo parece tener un sutil ataque de epilepsia por la ausencia de la nicotina y el alquitrán en sangre." (Mi amigo Nino, un adicto recuperado a la nicotina y el alquitrán que dejó de consumir tabaco).

60 razones para dejar de fumar:

Mejora el sexo

y cualquier actividad física
(uno se vuelve una persona más decente a nivel estado físico)

El mito de que disminuye o afecta la capacidad creativa o intelectual es otra de las tantas pelotudeces mitológicamente creada por Hollywood, la TV y las publicidades gráficas (puede que con la marihuana o el alcohol cierta cosa creativa, a veces, ponele, ¿pero el republicano, católico y bulldog tabaco? No, darling, no, in fact, it's the opposite, because you have more energy).

Te vinculás con la gente desde lugares más sanos y vitales

Relajás un toque tu pulsión de muerte (?)

Disminuís ese look pálido mortecino verdoso ante el cual sucumben varias chicas poco vitales que viven en el corredor norte de la city

Tu casa, tu piel y tu aliento huelen mucho mejor

Te da una buena excusa para tener uno o dos padrinos/as: personas con las que te llevás bien y podés llamar -previo consentimiento del otro- cuando estés cerca de recaer o para contarle cómo andas cada tanto, tipo probation pero en versión adiction.

Tenés algo menos a lo que echarle la culpa y te hacés más cargo de las cosas (¿de qué estábamos hablando? Me perdí).


Te obliga a hacer actividad física para buscar otro modo de quedarte sin oxígeno y obtener un poco de ese goce que se produce al exigir los pulmones (este nuevo modo es más barato, y menos peligroso que el método de las ahorcaditas en el propio cuello con una soga, y exige moverse y no quedarte sentado en el eterno sedentarismo urbano)

Le encontrás placer a más cosas cuando antes toda actividad potencialmente placentera (sexo, cocina, deporte, diálogo, alcohol, web, cine, shopping, caminatas, viajes) incluían o eran afectadas en su propuesta estética y performance por el tabaco.

Tenés menos resaca y más energía

Te cansás y enfermás menos

Estadísticamente vivís más pero sobre todo mejor


No disminuye la ansiedad sino que la aumenta, inventando un objeto fetiche de la ansiedad que te distrae de las cosas por las que vale la pena sentirse ansioso (fuera la momentánea calma mental y corporal post-dosis del adicto similar a las adicciones inyectables)

Ayudás a los otros a fumar menos

Dejás de usar el eufemismo 'tengo ganas de fumar' cuando en realidad lo que querías decir es 'no puedo controlar esta adicción casi exclusivamente porteña, idiota, auto-destructiva, adolescente y que huele tan mal.'

Llegás a los cincuenta un poco más entero (si llegamo')


Se permite fumar unas secas de marihuana de modo medicinal (estás dejando una droga con una

adicción muchísimo mayor -por ende una droga mucho más dañina, es una constante universal).

Habrá más afinidad y potencial cordial sentimiento de vecindad cuando le comentes a tu vecino el tal vez algo huraño pero no fumador y ergo probably longevo escritor Ariel Magnus que su traducción del diario de Herzog te pareció genial.

Ahorrás en otros consumos: todo lo que consumís y experimentás te pega más.

Bajás el riesgo potencial -a veces potencialemente hereditario- de varias enfermedades duras.

Mejora tu respiración

Tu ansiedad es más real y menos adolescente, afectada y artificial

Te parecés menos a una propaganda caricaturizada y latino-lumpenizada de una tabacalera mainstream.


Hay menos humo entre la vida y vos (uff, cómo estamos: el jacobinismo anti-tabaco es así: a todo o nada, a casi cualquier precio: si subo más de treinta kilos vuelvo a inyectarme nicotina).

Dejar de cargar todo el tiempo un paquete de tabaco envuelto en alrededor de veinte cilindros de papel + un encendedor chino que a veces pierde bencina y suele perderse en bolsillos de amigos o desconocidos puede llegar a ser, según tu grado y tipo de neurosis, realmente liberador

Mentitas sin límite le dan un nuevo frescor a tu vida y a tu aliento, a tu personaje teen-maniac y a tu boca (los primeros meses: siempre cargar varios paquetes en los bolsillos, a riesgo de volverse un sonajero humano)

Frutas y jugos sin límite (y algún exceso en la comida) te dan un aspecto más caribeño


Más de una ducha diaria se recomienda para festejantes de la abstinencia y toda esta reeducación de los hábitos mejora la relación con el propio cuerpo, y ya que estamos con la higiene personal

Te volvés un poco más metódico al llevar siempre con vos
LA LISTA DE LAS COSAS MALAS DEL FUMAR

Comprendés que ese tragicismo ontológico que te inocula el alquitrán es una burbuja química que dura un minuto y medio como máximo.

Fumar tabaco -o ser adicto a algo- es como esos seres ultra-autistas y semi-inconcientes que viven en una pileta en Minority Report y predicen quiénes se va a morir y quiénes serán los asesinos.

Dejás de sufrir como condenado a muerte cuando llueve a cántaros y te quedaste sin tobacco


Vivís un poquito menos en la matrix de tu Neo-ego que se cree un Keanu Reeves tercermundista: ahora que estás afuera de la virtual red nicotínica comprendés que esa numerosa logia cancerígena vive envuelta en un humo vomitivo y ultra desagradable-impregnante-contaminante y no en 'mágicas volutas de humo que sólo portan los hombres recios hasta morir', como decía Humphrey Bogart en una escena de Casablanca que fue censurada por la crítica republicana-tabacalera.

Tenés mejor relación con el deseo y controlás más el goce maníaco-fálico de, por ejemplo, el tabaco (en la ciudad hay más fumadores que lacanianos... ¿pero en Palermo?)

Sentís cierto extrañamiento, redescubrís una mirada sobre muchas cosas que está bueno

Cuando lográs controlar la adicción, te sentís como un enfermo recuperado (we are) y, en fin, at the end of the day, te sentís realmente bien

Good luck a all of us! Y no se dejen vencer por las fuerzas oscuras! Más humor judío y menos humo!