Neurosis digital o autismo positivista

lunes, 7 de septiembre de 2009

La moda Auschwitz, o el paradigma de la ultradelgadez



Trato de sobrellevar el domingo con mi nuevo zapping, yendo del papel al monitor. Diarios, revistas, libros, subo una escalera, y blogs, diarios.com, programas de redes sociales, mails, websites. Vuelvo a la cocina: mate y revista palermitana que se parece a Inrockuptibles pero es de distribución gratuita. En una de las publicidades, me asombra el cuerpo de la modelo semidesnuda que promociona una nueva marca de ropa. Ya había visto otras publicidades similares pero la sensación -algo moralista, ok- es similar a la de la televisión: si podemos pensar a la massmedia como suerte de caleidoscopio del mosaico social, los síntomas que arroja son cada vez más patológicos (qué higienista me agarró el final del fin de semana!). En relación a eso, también me asombra la imprecisión de mis amigos al usar el adjetivo gordita/gordito. Fuera de que todos mis amigos consideren 'gordita' a Cristina Ricci (y a toda mujer no ultradelgada), el otro día jugamos un partido de fútbol (nos dieron un pesto bárbaro, by the way) y mientras volvíamos en auto un amigo dijo: claro, el gordito que jugaba de nueve. ¿Qué gordito? Salvo que todos en el auto seamos gordos, no sé en qué universo de sentido el delantero era 'gordito'. Ok, tal vez vaya menos al gimnasio que sus musculosos compañeros de equipo, pero de ahí a excedido de peso tenemos cientas de parrilladas libres. En fin, me quedé sin cigarillos, llueve, y quería decir eso: casi nadie asocia personas sexies con la gente que vive sublimando su angustia a través de hamburguesas aceitosas pero tampoco nos volvamos la SS de la grasa. Me gusta el look andrógino-cadavérico pero no cuando empieza a recordarme a la estética de los sobrevivientes de los campos de concentración en los primeros meses de la posguerra.

(Una versión un toque más larga acá).


2 comentarios:

Julián G dijo...

no a las androginas.
pasate por mi blog, che
solosonoman.blogspot.com

María Juana dijo...

La cuestión, a mi parecer, es sentirse bien con uno mismo. El estereotipo actual es imposible de cambiar al menos por un largo, larguísimo tiempo; entonces generalmente nos encontramos frente a dos opciones: Torturarnos para acercarnos a eso o, ser gorditos fracasados. Yo, como buena mina rebuscada que soy, opté por una tervcera opción: el "me chupa un huevo" y hago lo que quiero, como lo que quiero y me siento bien conmigo misma.
Me parece que hay que hacer hincapié en eso, si uno no pesa 35 kilos pero se siente bien con esa situación, démosle para adelante.
Ahora, lo preocupante es cuando el "sentirse bien" pasa por "ser parte de" o "ser igual a". Dejémonos de joder que ser gordito está bueno ¡Y ser gorditos con blog aún más!
Saludos, te leo hace mucho tiempo y ésta es la primera vez que firmo asíque te dejo de yapa un "Hola, ¿Qué tal?"