Neurosis digital o autismo positivista

jueves, 2 de octubre de 2008

Sobre La próxima estación, de Pino Solanas



Si bien es cierto que tiene 'algunos golpes bajos', como dice Quintin, la película aborda con claridad algunos puntos importantes. El personaje de Pino -cada vez más a la Michael Moore: con gorrita, block de notas y persiguiendo a funcionarios ineficientes- le da identidad a la voz en off (que en documentales anteriores era simplemente la voz de un viejito progre), pero más que nada la película parece importante (no voy a decir 'fundamental', ese adjetivo del que abusan muchos críticos, desjerarquizando todos los productos, o confundiendo más que aclarando, diciendo, por ejemplo, que Tom y Jerry 8 es, dentro de la animación infantil, 'fundamental' para la renovación de disney). En fin, a mí esta película me parece importante porque labura con paciencia y precisión una pregunta que le da vueltas al cerebelo del argentino: ¿por qué el tránsito y los medios de transporte están cada vez más congestionados, aumentan los accidentes de tránsito, el smog, etc.? Una de las variables que explica esto es la tesis de la película de Solanas: por el vaciamiento del sistema ferroviario que empezó hace varias décadas y aún continúa, beneficiando a unos pocos empresarios y perjudicando a casi todo el resto. Además de la acertada elección de los personajes (desde Perón al sindicalista ferroviario el Pollo Sobrero) y el dinámico montaje (otra virtud que comparte con Moore: la de hacer documentales entretenidos), el film narra la historia del sistema ferroviario en nuestro país: desde las concesiones a los ingleses, el período de oro peronista y el posterior vaciamiento. Una buena opción entre tanta película anodina y norteamericanizada.

2 comentarios:

Lady Edwards dijo...

La vi, más que nada porque me llamaba la atención que apareciera el pueblo de mis viejos -Patricios-, como ejemplo de uno de los tantísimos pueblos que perdieron su identidad al dejar de pasar el tren. Fui con mi tía, quien me contó que, además de mi abuelo -que era maquinista- todos sus tíos estaban empleados de una u otra forma, por el ferrocarril. Ver esa película fue entender un montón de cosas que pasan a las que uno, por ahí, no les encontraba explicación. Atando los cabos de la historia, todo tiene un sentido y un por qué. Como vos decís, más allá de algún que otro golpe bajo, es un documental entretenido. Y para broche de oro, mientras pasaban los títulos y se prendían las luces, entra el Pino y empieza a charlar con nosotros los espectadores, sobre esa realidad. Fue toda una experiencia.

Saludos


L.

Lady Edwards dijo...

La vi, más que nada porque me llamaba la atención que apareciera el pueblo de mis viejos -Patricios-, como ejemplo de uno de los tantísimos pueblos que perdieron su identidad al dejar de pasar el tren. Fui con mi tía, quien me contó que, además de mi abuelo -que era maquinista- todos sus tíos estaban empleados de una u otra forma, por el ferrocarril. Ver esa película fue entender un montón de cosas que pasan a las que uno, por ahí, no les encontraba explicación. Atando los cabos de la historia, todo tiene un sentido y un por qué. Como vos decís, más allá de algún que otro golpe bajo, es un documental entretenido. Y para broche de oro, mientras pasaban los títulos y se prendían las luces, entra el Pino y empieza a charlar con nosotros los espectadores, sobre esa realidad. Fue toda una experiencia.

Saludos


L.