Neurosis digital o autismo positivista
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martes, 17 de julio de 2007

Algunas escenas de sexo 'fuerte' de la antología de cuentos en "En Celo"





Escenas fuertes (y de las preferidas, claro) de En Celo (ed. Sudamericana, 2007, selección de Grillo Trubba):


"Él gimotea de ansiedad. Sabe que se acerca el momento más álgido del encuentro. Cuando la merca baje como arena por una clepsidra, ella lo obligará a abrir su maletín profesional y a operar alguno de los chiches que cada semana, en función del anterior encuentro, han de variar. Semanas antes El Oso ha preparado el caño de un metegol con la cabecita de una muñeca antigua y calva clavada en un extremo, el brazo de un enano de jardín para arañarle la espalda, y el esperpéntico sacacorchos vaginal que enchufado a 110-240 V succiona, según El Oso, migrañas femeninas." (O. Coelho, Ojo de pez, p. 97).








"Encontró a Marco en un cine. Un hombre arrodillado le chupaba la pija y Marco se mordía los labios. Casi se lo chocó, tan oscura estaba la sala. No dejó que la viera. Alguien le dijo, en voz bien alta, "qué hacés acá, concha", pero lo ignoró. Eso era normal. Tenía que quedarse en silencio, pasar desapercibida para no molestar, pero no podía callarse cuando veía a Marco hundiendo la boca del hombre sobre su pelvis para que la pija le bajara por la garganta." (Enríquez, Entre hombres, p. 42).












"Los puesteros de la noche nos miran, se excitan y se pajean. Vengan que para ustedes también hay, les grito. Pateo para todos lados, juego en todas las posiciones y tiro la pelota, dale que voy al frente, con vos y el brillo de tus ojos, hijito mío, dulce mariposa mojada por la lluvia. Dale, para mí el amor no tiene machos ni vencedores, ni culos rotos ni pichas marimachas." (Paraguayito de mi corazón, Cucurto, p. 64).








"En esos escenarios aparecen, tremendas, levantándose apenas el vestido de algodón, dejando sobresalir los cachetes redondísimos del culo, porque son tan nuevas, tan esféricas. Y parecen tan suaves y ariscas a la vez, que habría que acercárseles despacio para que no se espanten. Pero están solas o con una amiga, o quizás alguna posando delante del novio. Pero casi todas solas como invitándote, mostrando cómo les queda esa mini tan corta o su jean preferido, sin nada más, tapándose las tetas sólo con los brazos, las tetas rebalsando por los antebrazos, esa foto sacada para registrar ese día en que se sienten flacas y divinas." (Mairal, Coger en castellano, p. 203).





"Una vez estuve en Misiones. Los mosquitos eran grandes y vidriosos. Te perforaban la piel con una indiferencia grosera. Después, a rascarse las ronchas hasta que salga sangre

-Es una ciudad de mierda, pero la gente es más liberada que acá -decía ella.



Un día me mordió, me hizo doler y después fue hasta la heladera y trajo un pedazo de hielo. Me contó que había visto una película donde la prostituta le metía un pedazo de hielo en el culo a un cliente." (Terranova, Me das miedo, Lucía, p. 15).




"Para mí que la rubia quiere. Sí, porque cuando yo ya me estaba yendo dijo el otro es más grande, sabe más, y también dijo que yo soy tan... Iba a decir lindo pero dijo así, vos sos tan... O sea que la guacha quiere. Y vos viste lo que es ese lomo virgen, lo adobás y le damos vuelta y vuelta, purrete la poma, en la pileta, en el jacuzzi, en la pieza, sí, los tres a los saltos en la cama saltando de alegría con todos los peluches que le regala el novio." (Bruzzone, Barrefondo, p. 188).


"Se destapó entero y se me reveló. Divina. Planetaria. Pensé que se había abierto un agujero en la chapa, que la luna brillaba como un reflector. Me dieron ganas de arrastrarme hasta abajo y comulgar. Arrodillarme y pagar por todos mis pecados hasta ser perdonada. Tragármelo todo y después abrir mi boca como un volcán hasta tragarme a mí, darme vuelta los labios hasta tragar mi cabeza y después de mí el cuarto y atrás del cuarto el universo y que ahí sí, se terminara el mundo." (Moret, Platero y yo, p. 156).

martes, 10 de julio de 2007

Papá quiere vender el depto así que tengo que ir cuando él está de guardia. Viene una pareja, hace preguntas de metros cuadrados (no sé), esa mancha de humedad es de acá o de arriba (no sé, de arriba, creo), y otras. el tipo enciende un cigarrillo sin preguntar (suerte que fumo, aunque mi viejo ya no), después me entero que son psicoanalistas (ah, ahora sí), la vieja se pone a dar pasos de pato por el depto (está midiendo los metros de las habitaciones) y después juntos calculan los metros cuadrados (sí, puede ser, acoto). en fin, cuando les abro para que se vayan, el portero eléctrico se queda trabado, llamo al consorcio explicando que el portero eléctrico no deja de sonar y dicen que me mandan a alguien en el transcurso del día (la próxima mejor un depto con portero... aunque no sé qué es peor). pido comida china. cuatro empanaditas + chaw fan con huevo: 7 pe. i love chinese people. lástima que no tengo salsa agridulce (ni porro ni autoestima ni crédito en el celular y no hay tarjetas en ningún kiosco ni dvd en lo de mi viejo ni buenas ideas ni plata ni ninguna gran fiesta o viaje in the future).
Al menos el fútbol bien (siempre queda algún rincón para la sublimación). Vanoli se sentía mal así que lo reemplazamos por el buen defensa Martín (cuñado de Ali). La primer media hora presentaron un equipo armadito, Funes tapando todo en el arco y un planteo defensivo (al mismo tiempo jugaba Perú-Argentina, el desarrollo fue similar), bueno, esto era fútbol 5 (y somos 'intelectuales', así que las distancias eran grandes), pero no podíamos hacer un gol, ellos encontraron huecos y se pusieron dos arriba; empecé a putear a todos, nos pusimos nerviosos pero nos ordenamos, empezamos a pasarla y, una vez que le rompimos el invicto a Funes, los goles empezaron a venir (además ellos a los cuarenta se quedaron sin aire y los pasamos por arriba). Incardona y Funes, otra vez lo más digno del equipo rival. Ganamos por nueve.
El libro de Sudamericana sigue sin llegar pero al menos estoy en lo de papá que lo tiene, así que sigo con mi lectura de En Celo: por ahora de lo que leí me gustó mucho el de Terra, el de Mairal (que lo había escuchando en Los Mudos pero releerlo fue igual una experiencia interesante), el de Bruzzone, el de Suárez, el de Ali y el prólogo de Grillo.
Hoy, martes, duda triple: ir a mi anteúltima clase de teatro, ir a escuchar a Chitarroni y a Funes al Gato Negro en el cumple de año y medio de la revista Los Asesinos tímidos, que creo que dirige el amigo Juanjo Burzi, o ver Brasil-Uruguay, semi de la copa América, y ahorrarme la cuota de teatro (y las saladas consumiciones de El Gato) para comer comida china (que no sea un miserable chaw fan de arroz con huevo).
En fin, como dijo el superyoico San Agustín, elige y hazte cargo de tu elección.
Y como decían los libertinos de Virus: hay que salir del agujero interior.